Diabetes: pasado, presente y futuro – Mario Javier Marzialetti, Pediatra Endocrinólogo. MP 2054.

Diabetes: pasado, presente y futuro

Mario Javier Marzialetti,
Pediatra Endocrinólogo. MP 2054.

La diabetes es una enfermedad que se encuentra en la sangre, esta sucede cuando el nivel de glucosa en sangre (o azúcar en sangre) es muy alto y la insulina que general el cuerpo en el páncreas no es suficiente o no funciona como debe. En 1980 se registraron 108 millones de personas afectadas por diabetes y en 2014 llegó a 422 millones de personas, según la OMS. La prevalencia ha aumentado con mayor rapidez en los países de ingresos medianos y bajos.

La diabetes se divide en diferentes tipos, aunque está en continua revisión. Las más comunes son:

  • Tipo 1, de debut principalmente en la infancia adolescencia.
  • Tipo 2, consecuencia de la obesidad y baja actividad física.
  • Gestacional, que desencadena complicaciones graves a la madre y al bebe.
  • MODY, de mayor diagnóstico en jóvenes.
¿Qué síntomas presenta la diabetes?

Estos síntomas pueden variar, pero el diagnóstico lo da un médico.

Algunos síntomas de diabetes tipo 1 son:

  • Tener mucha sed.
  • Orinar mucho.
  • Tener mucha hambre.
  • Pérdida de peso a pesar de comer.

Algunos síntomas de diabetes tipo 2 son:

  • Obesidad.
  • Acantosis, en cuello y zonas de pliegues ennegrecidas, que se confunden con mala higiene.
  • Tener mucha sed.
  • Orinar mucho.

Es importante el diagnóstico y abordaje temprano para prevenir complicaciones graves tanto agudas. Por ejemplo: la cetoacidosis como crónicas, el infarto, la insuficiencia renal, ceguera y amputaciones.

El tratamiento de la diabetes tipo 1 es siempre con insulina, el de los otros tipos suele iniciarse con comprimidos vía oral.

El tratamiento con insulina ha ido evolucionando desde su creación en 1921 (antes no había cura) de insulina porcina hasta las insulinas actuales productos de la bioingeniería con perfiles terapéuticos adaptables a cada estado de salud y situación económica.

El monitoreo de la glucemia (azúcar en sangre) también ha ido evolucionando, desde tiras en orinas que cambiaban de color según la concentración de azúcar en el pis, a sensores de glucosa continuos implantables bajo la piel, descartables, que otorgan un monitoreo continuo de los valores de azúcar permitiendo a la persona con diabetes tomar decisiones sobre que cantidad de insulina colocarse y que cantidad y calidad de comida comer.

Junto con el monitoreo la aplicación de insulina está en un grado de evolución tan dinámico que genera interesantes expectativas a corto y mediano plazo sobre la simplificación del abordaje de esta patología.

Los infusores continuos de insulina son dispositivos programables que mantienen un flujo constante de insulina sin necesidad de aplicarse inyecciones con lapiceras en cada comida, reemplazan 6 pinchazos de insulina por uno cada 3 días, son de aplicación intersticial (justo bajo la piel), pero deben estar continuamente conectados con un catéter desde el infusor a la piel. Algunos dispositivos tienen la opción de monitoreo continuo de glucosa vinculados a la bomba infusora permitiendo esto la toma de decisiones en forma automática sin la necesidad de pincharse tantas veces los dedos para conocer los valores; e incluso los dispositivos de más alto desarrollo tecnológico próximamente disponibles en Argentina toman decisiones en forma automática (robots) previamente evaluadas y programadas por el paciente junto a su equipo de salud.

Se encuentran en uso y en desarrollo sensores de glucemia implantables subcutáneos de larga duración, insulinas de depósito que reaccionen a las concentraciones sanguíneas de azúcar (inteligentes) y dispositivos tipo parche con nanotecnología que permitirán también en forma automática infundir insulina según las concentraciones intersticiales de glucosa.

Como se ve, el futuro de la diabetes es casi hoy, por eso ante el diagnóstico de esta patología es importante no pensarla como un problema con una solución única y para toda la vida ,ya que la historia de los últimos 100 años demuestra,  y más aun en los últimos 10 años, que  en forma exponencial se están consiguiendo logros médicos novedosos, estos me hacen pensar claramente, que si se cumplen las recomendaciones médicas, ya no deberíamos estar hablando de las complicaciones, sino de en una importante mejoría en la calidad de vida de los pacientes con diabetes y acercarnos a la utopía de la cura.

Como les digo a mis pequeños y no tan pequeños pacientes, hoy el mejor tratamiento para la diabetes es estudiar para conseguir mejores empleos con obras sociales mejores que les permitirán acceder a las vanguardias del tratamiento, ya que los sistemas de salud públicos lamentablemente, aunque espero que sea sólo por ahora, se encuentran mirando esto desde atrás.

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